28 de diciembre de 2011

El miedo de la soledad

Esta una historia que escribí como tarea;
no esperes nada asombroso, porque esto no me esmera...
Pero acuérdate de una cosa: una historia, es una historia
y es tan asombrosa que no te decepciona.

El miedo de la soledad
Escrita a fines de 2010

   Nunca pude entender qué fue lo que sucedió esa noche.
   -¿Hola? - Dije suavemente - ¿Hola? ¿Hay alguien ahí? Por favor...
   Esa última frase fue un susurro casi inaudible. Estaba sola, o eso parecía. Se escuchaban gotas que caían del techo del sótano. Éstas retumbaban y hacían eco en la enormidad del lugar, luego... silencio. Encendí la luz, la cual prendió después de unos segundos de luchar contra si misma. Miré las escaleras cuan largas eran, manchas de humedad decoraban las paredes a su alrededor, y la gran caldera estaba apagada en su habitual lugar, al fondo del sótano. Di un paso, luego otro, y al cabo de unos segundos había bajado las escaleras. Miré alrededor y vi lo mismo que había visto desde arriba. Al goteo se le sumaba el sonido de mis pasos que lentamente recorrían el lugar. Mis ojos parecían los de un camaleón de tanto buscar algo anormal. Presentía que allí había algo, algo raro, que no debería estar allí. Seguí caminando por ese escalofriante lugar y, de repente, escuche un paso, uno que no era el mío. No me atrevía a dar la vuelta. Tenía miedo de saber con qué me iba a encontrar. Seguía escuchando los pasos, se acercaban de a poco, sin prisa. Comencé a darme la vuelta muy despacio. Respiré hondo y me preparé para correr escaleras arriba. Di la vuelta y mis pupilas se dilataron de tanto mirar. Nada, no había absolutamente nada. Me quedé helada, no podía entenderlo, ¿acaso estaba imaginando todo? No entendía nada. Me dirigí hacia la escalera y subí los escalones de dos en dos, corrí hacia mi cuarto y me escondí bajo las sabanas respirando agitadamente. Con el paso del tiempo logré calmarme y el cansancio venció a los nervios, olvidando con el sueño esa escalofriante experiencia.

2 comentarios:

Cami dijo...

muy linda historia, besos lindaa

Lucía dijo...

Gracias preciosaa!